18.1.08

La auténtica amistad

Charles Newstown, Reportero: ¿Puede decirme cuándo sucedió exactamente?
Layna Speedy: Hace bastante tiempo, no llevo ahora mismo ese registro de memoria pero creo que fue hace unos ocho años.
CNR: Hace unos ocho años entonces...
LS: luego me inserto ese registro de memoria y le mando un mensaje con los detalles exactos.
CNR: ...que vió a Rebecca Shaw-Lye, la bioquímica y última ganadora, del premio H'Stendver de biología xenomórfica.
LS: Así es. Aunque no sabía que fuese tan importante, he de decir. Yo la conocía como Rebby la Mandona. Ella y yo habíamos sido vecinas brevemente, ya sabe, intercambio de juegos de consola de mano y esas cosas de chavales, y nos habíamos caído bien. Luego su padre fue ascendido, literalmente, ya me entiende, y toda la familia se fue a vivir a la superficie, donde se podía ver el sol.
CNR: pero no perdieron el contacto.
LS: Sí, no lo perdimos. A fin de cuentas la distancia no significa demasiado, ella siguió siendo mi amiga, y acabamos intercambiando durante un tiempo chips neurales. Más o menos hasta que ambas nos enamoramos de Nanto.
CNR: ¿Nanto?
LS: Sí,un cerebrito de la Universidad a la que iba Rebby. La verdad es que la única explicación de que yo me enamorase de él es que estábamos enlazadas neuralmente en aquella época, a mí no me gustan nada los hombres inteligentes.
CNR: Se entiende.
LS: Un hombre inteligente es algo de mal gusto, decía siempre mi madre. Pobre madre. La cosa es que nos enfadamos y cortamos el enlace neural. Más o menos por aquél entonces fue cuando empecé con las carreras de velocidad y bueno... todo lo demás.
CNR: ¿Perdieron el contacto en ese momento?
LS: No del todo en realidad. Nos veíamos de vez en cuando, pero la verdad es que no volvimos a ser amigas hasta mucho después, cuando ella me pidió que nos reuniéramos en un viejo café cerca de la superficie para confesarme que tenía la enfermedad.
CNR: ¿Qué enfermedad?
LS: Ya sabe necrosis final xe...
CNR: De acuerdo, de acuerdo, ya he entendido, La Enfermedad.
LS: Eso es. Me contó que había cogido la enfermedad durante sus experimentos sobre tejidos enfermos. Que lamentaba todos aquellos años de separación, que había sido ridícula su actitud y todas esas cosas que se suelen decir.
CNR: Quería despedirse adecuadamente.
LS: Sí, eso creo, al menos no me confesó ser lesbiana ni me pidió que nos liásemos antes de que le llegase el final.
CNR: Eso hubiese sido un problema, con La Enfermedad.
LS: No, eso hubiese sido un problema porque no soy para nada lesbiana. La enfermedad no es un problema para mí lo único orgánico que me queda es el cerebro y no del todo. Se podría decir que llevo un jodido condón incorporado de fábrica, ya me entiende.
CNR: Entiendo, siga, siga...
LS: Desde aquella tarde, nos vimos frecuentemente. Empezamos a salir a diversos lugares, sobre todo restaurantes muy caros en el que ella pedía muchos animales muertos y asados, animales de verdad, ya sabe...
CNR: Mucha gente lo consideraría ofensivo, pero hemos de reconocer que es algo sabroso en realidad.
LS: No sabría decirle, hace más de 10 años que mi sustento biológico es una pequeña ampolla de agua azucarada para el cerebro. FeedYourBrainMe..
CNR: No diga marcas comerciales...
LS: Lo lamento. En definitiva, ella comía y yo hablaba. Recuperamos la camaradería de la infancia y la verdad es que, de nuevo, ella se volvió a convertir en mi mejor amiga. No estuvo mal, a pesar de que su progresivo deterioro era evidente día a día. Ya sabe, los temblores y toda la otra mierda...
CNR: Entiendo, entonces, ¿murió? ¿Por qué no apareció una nota de registro? No he logrado encontrar...
LS: Verá, no se trata de eso. Una tarde me llamó a un laboratorio que tenía a grandes profundidades, en la frontera misma de la invasión de la ciudad, no demasido lejos de donde trabajo con mi cuadrilla de exterminio de xenoformos. Cuando entré quedé bastante impresionada. Ya entiende, había toda clase de aparatos de investigación. Cosas que desmembraban bichos de todas clases y analizaban su interior. Montones de jaulas repletas de ratones y todas aquellas granjas de crianza de programas de análisis de datos. Y entonces me dijo que tenía una cura para la enfermedad.
CNR: ¿Una cura para La Enfermedad? Pero, eso... quiero decir, ¿estaba delirando o bien...?
LS: No, no, realmente tenía una cura. Me enseñó un ratón extremadamente enfermo de la enfermedad. Daba lástima de verlo, un auténtico desecho listo para el reciclaje. Entonces le injectó algo que tenía almacenado en una nevera. Al principio no pasó nada, pero de repente el ratón empezó a... no sé como describirlo, excepto que se puso todo lo de fuera por dentro y lo de dentro por fuera durante un rato, un poco como cuando me desmontan para la revisión anual, y finalmente pareció curado. Del todo. El más sano de todos los jodidos ratones que haya visto nunca en un laboratorio.
CNR: ¡programas locos! No puedo cre..
LS: Yo tampoco, podía. Ella me explicó que no era del todo permanente, porque había usado una fuente no pura, pero que... era muy simple, aquel ratón era un xenomorfo. Le había injectado células de xenoformo, que lo había devorado desde dentro y reconstruido de nuevo, como ratón, pero como xenoformo. Le dije que entonces lo había asesinado. Y entonces me lo explicó todo, me explicó que los xenoformos reconstruyen a sus víctimas, exactamente igual que eran, incluso con los mismos pensamientos, creencias y pasiones. Y me mostró todos los experimentos.
CNR: ¿Con ratones?
LS: Al principio, y luego con personas.
CNR: ¿Personas? Oh, no...
LS: Sí, había recolectado muchas víctimas de los xenoformos y las había reunido, y me mostró como todas ellas eran violentos xenoformos, pero también las mismas personas que habían sido antes... al menos mientras la 'colmena' no requiese un servicio urgente.
CNR: no puede...
LS: No me dió mucha opción. Me pidió que me acompañase armada un poco más abajo hacia las profundidades de la ciudad. Me equipé, ya sabe, lo estándar, la armadura de absorción electromagnética y el desintegrador de punta gruesa y la acompañé.... hasta el mismísimo centro de una colmena.Por el camino todos los xenoformos la saludaron como personas normales, ella habló con ellos como podría hablar con sus más conocidos compañeros de teleconversación o de simulador. 'Lo ves?', me dijo, 'ellos son los que eran antes, pero todos ellos sanos'. La detuve al ver que se dirigía directamente a la reina de la colmena, esa enorme masa de bocas, tentáculos y senos. Ella se volvió y me rogó que la dejase ir. 'No quiero morir', me dijo, 'ten fé y fuerza y pronto estaré de nuevo contigo'. Supe que era lo que debía hacer y la dejé ir.
CNR: programas locos...
LS: No sé si ha visto alguna vez cómo la reina consume a alguien... tan sólo diré que no es algo agradable de ver ni de oír. Ella desapareció sin dejar más rastro que manchas en el suelo y... bueno, más lejos... esperé, allí mismo. Durante más de 10 horas. Y como había pronosticado reapareció. Desnunda y muy hermosa.
CNR: ¿Sana?
LS: Sin duda, completamente. Me saludó y dijo, 'ha dolido, pero ahora ya estoy bien. Layna, ahora viviré'.
CNR: Entonces, ¿qué pasó? ¿Sigue allá abajo? ¿Con los xenoformos?
LS: No, claro que no. Usé el desintegrador de punta gruesa sobre ella. Era un xenoformo. Luego regresé con la cuadrilla y exterminé todo el nido de mierda. Un trabajo de lo mejor que hemos hecho.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gusta mucho.