29.1.09

Los extraños

El muy hijo de puta se había parapetado entre los restos de la vieja fundición del asteroide. Todo estaba repleto de material electrónico abandonado que confundía los sensores, incluso los más resistentes de la Bola, yo estaba casi ciego por completo. Pero lo peor eran las tinajas de titanio revestido desde las que nos disparaba. Estaban preparadas para soportar altísimas temperaturas, procesos industriales extremos y toda esa clase de porquería. Resistían más que sobradamente toda nuestra fundida artillería, incluso el desintegrador de punta gruesa, sí, el de mayor calibre de la Bola. Así que puede entender que no me fijé en eso en concreto.

Por suerte estábamos en el vacío más absoluto, por que, de no haber sido así, hubiésemos tenido que soportar las fundidas carcajadas del mamonazo. Estoy seguro que nos encontraba destripantemente divertidos. ¡Maldita sea, si estoy casi seguro que se marcó unos bailecitos entre las tinajas, para demostrar su superioridad! Mire, nos tenía contra las cuerdas, con los pantalones bajados y con los puertos chispeantes de ansia por recibir su enculada; así que eso en concreto no me preocupaba lo más...

Está bien. Lo vuelvo a repetir. Estábamos desmantelando los restos tóxicos de la colonia principal, cuando ustedes nos llamaron y nos echaron la fundida bronca del milenio sobre la limpieza en el asteriode minero que habíamos librado de xenoformos la semana anterior. Que si se había perdido una patrulla de reparación, que si había muerto, ¡sensores hackeados!, ustedes lo saben mejor que yo, el desastre que tuvieron y toda esa fundida mierda. La cosa es que aceptamos regresar para encargarnos de lo que fuese que habíamos dejado atrás.

La verdad es que íbamos preparados para lo peor de lo peor. Hay xenoformos que superan todo lo que nadie normal haya visto por ahí. Los llamamos 'los extraños'. Yo personalmente pensaba que se trataba de un mamón muy escurridizo que sólo hemos visto una vez, un extraño metaloso. El metaloso puede aparentar ser una cosa, ya me entiende, un conducto, una tubería, un trozo de una pared y casi todos los sensores te dirán con certeza que eso no es más que lo que parece. Tienes que llenar todo el fundido sitio de chispas eléctricas para que el metaloso se deje ver, y normalmente muy cabreado. Y ya puede imaginarse lo fundidamente duro que resulta de derribar una mierda de esas que pueda pasar por un pedazo de metal. Sheila iba murmurando sobre drones locos, y fallos del sistema de soporte. Pero Sheila siempre murmura de cosas. La jefa por otra parte estaba convencida de que no habíamos dejado nada detrás. Y tenía razón. Casi siempre tiene razón, así que creo que está perdiendo el tiem...

Está bien, continúo.

Lo primero que encontramos fue a la patrulla de reparación. Estaban más allá de toda reparación. Estamos bastante acostumbrados, así que los cuerpos no nos impresionaron demasiado. Sin embargo, lo que empezó a encontrar Sheila si que nos dejó preocupado. Aquello no lo había hecho un xeno, o al menos ninguno que conociéramos. Siempre cabía la posibilidad de que se tratase de un extraño nuevo, pero es que a todos nos parecía otra cosa. Y así era.

La verdad es que no tuvimos que elucubrar mucho tiempo. El mamón se desveló a sí mismo llenando de carcajadas el espacio de radio mientras nos disparaba no menos de diez mil balas de sacudida eléctrica. Lo perseguimos y así fue como acabamos combatiendo en la fundición. Era un cyborg. Un modelo similar al mío, pero equipado con sus variantes más pesadas, de hecho algunas piezas eran de tal calidad que no creo que yo pueda pagarme algo así nunca. Y estaba loco.

Se había... como lo llaman ustedes... 'extraviado'. Un técnico del equipo de reparación 'extraviado'. Luego, antes de llamarles a ustedes, revisamos todas las fundidas grabaciones y vimos en directo como a este mamón se le había ido el último viso de coherencia ante un breve fallo en el suministro de aire. Mientras el resto de su equipo luchaba para poder respirar, a él le empezó a entrar la risa. Empezó a saltar, y luego a bailar, a una altura, a una velocidad que sólo un cyborg puede alcanzar. Y cuando uno de sus compañeros humanos le recriminó no hacer nada para controlar la situación, se acercó a él y le arrancó la cabeza. El maltido mamón con la cabeza chorreante en sangre aún en la mano, murmuró para sí: 'Nada más que un fundido montón de mierda en bolsas de piel'. Y luego sin parar de reír acabó con el resto de sus compañeros.

Sicosis del cyborg, creo que la llaman ustedes. Cuando un tipo como yo, con casi todo transformado en metal y cerámica, decide que es un ser superior y que los humanos normales son poco más que animales, ¿no?

Pues eso es lo que pasó aquí, un fundido técnico se volvió sicótico, no hay más y no tengo ni idea de dónde está su memoria central subsidiaria. Lo volamos cuando pudimos y cómo pudimos, y por los hackers muertos, que fue fundidamente difícil, casi la palmamos. Así que si todas las piezas del mamón no están en su sitio creo que tendrán que aguantarse. Nosotros tan sólo intentamos poner todas sus piezas lo más separadas unas de otras que pudimos.

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- Layna, me han estado machacando a preguntas sobre la memoria subsidiaria
- Ya veo
- ¿La cogiste tú?
- Sí
- ¿Por qué?
- Es un recordatorio.
- ¿Qué fund...?
- Un recordatorio importante.

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