3.9.09

Sabiduría (I)

"Creo que simplemente no podéis entender lo que me estáis pidiendo. Todo a lo que queréis que renuncie. Han sido años de lento atesoramiento y no, no estoy hablando de la burda materia en sí, ni de los revestimientos dorados ni de los cromados y refinamientos del acabado. No. Estoy hablando del Saber.

Todo esto que esperáis que abandone sin más, todo esto que alguno de su corta de miras pandilla ha llegado a llamar 'chatarra', son contenedores de datos de todos los rincones del espacio conocido.

Aquello de allí, esa delicada estructura de cristales naturales en suspensión semicaótica en magma electro-positrónico, es la insustituible memoria de la cultura de los borh, alienígenas para siempre desaparecidos.

Mirad ese viejo cubo de la esquina. Ese viejo cubo de aspecto desgastado y luces parpadeantes proviene de los tiempos de las primeras exploraciones, dentro de él y de forma autónoma se desarrolló la primera consciencia completamente artificial en una nave a la deriva durante casi doscientos años. Sus experiencias completamentes no humanas serían imposibles de sustituir si se perdiesen, su punto de vista filosófico es de una tremenda importancia para toda nuestra especie, para nuestro futuro si hemos de tener alguno.

¿Y qué me decís de la esfera cromada? Aquella esfera cromada que gira en el contenedor de la izquierda es un sofisticado sistema de deducción autónoma, el creador ni más ni menos que de la fórmula que actualmente permite a nuestras naves viajar más allá de la luz. El interior de la esfera fue creado por un genio de los tiempos antiguos, alguien como ya no habrá nunca más. Muchos ingenieros han intentado entender y reconstruir su delicado entramado de qu-bits sin ningún éxito.

Por no hablar de aquellos armarios dorados y cromados contienen cerebros simulados, los más perfectamente simulados que existen, de filósofos muertos de todas las épocas.

Y como puede ver, ¡estoy constantemente conectado a todo eso! ¡Soy la conexión! Vamos, conocéis mi aportación a la raza Humana, vendo millones de copias de mis reflexiones y experiencias místicas. ¡Soy el Saber de la República Humana! Es por eso que estáis aquí. Por lo que os han pedido que se me rescate a pesar de mis negativas de abandonar este lugar.

Como veis todo esto es irremplazable, insustituible, ¡es lo que soy! El compendio definitivo de todo el Saber. Simplemente no puedo desconectarme y abandonar este lugar casi sagrado. No podéis pedirme que abandone cosas como estas que nunca podrán ser reunidas de nuevo.", le dijo el gordo sin moverse de su poltrona ridículamente repleta de conexiones eléctricas y ópticas.

"La verdad es que lo entiendo perfectamente", le contestó la jefa.

"No sabéis lo mucho que aprecio vuestro entendimiento, aunque es evidente que no podéis entender completamente la magnitud de este compendio de...", empezó a perorar el gordo.

"Bien, gente, ya lo habéis escuchado. Se queda. Longfeet, los xenos estarán aquí en menos de treinta minutos, ¿no?", dijo ella, a lo que Longfeet asintió con su cabeza, "asegurate entonces de que todas las puertas estén bien abiertas y que el acceso hasta aquí sea la ruta más directa posible. No tiene sentido que este hombre tenga que escucharlos merodear antes de lo devoren. Cuanto más rápido mejor."

"¡No! No, no, esperad... no podéis...", le gritó el gordo aún más pálido, si es que eso era posible...

"Oh, vamos, señor 'saber', está claro que no podéis dejar todo esto detrás", le dijo ella ladeando levemente la cabeza

Y entonces el gordo 'saltó' de su poltrona y se arrastró como pudo con su culo ulceroso hasta alcanzar los pies de la jefa; ya imaginas, para rogarle entre sollozos que lo sacase de allí, de su enorme casona repleta de equipo electrónico en plena zona de cuarentena xeno.

Pero, ¿sabes qué?, lo que más me sorprendió es la enorme cantidad de espacio que necesita el saber.

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