17.1.11

El me ignora

Tenías que haberla visto. Estaba descompuesta. No pongas esa fundida cara, quiero decir mucho más descompuesta de lo normal. Le temblaba la frente, casi como si fuese a explotar. Las manos. Y el cuello. El cuello era como mirar alguna especie de animal moribundo. Ya sabes lo que quiero decir, como cuando le disparamos a un fundido xenomorfo con el desintegrador de punta gorda pero sólo le reventamos la cabeza, y se queda en el suelo un largo rato temblando casi como si le fuese a crecer una asquerosa cabeza nueva. Pues eso. Lo mismo le pasaba en el cuello. Estaba claro que estaba a punto de saltar de su cuerpo-carcasa y a corretear por ahí en forma de araña filamentosa. No me mires así, sé que a ti te da tanto asco como a mi cuando pasa al modo de araña. Histérica, vamos, a su manera. Y diciendo lo mismo de las otras veces.

- El me ignora - me decía - me ignora, me ignora, me ignora....

Y mientras tanto miraba allí, una y otra vez, pero sin mirar. Ya sabes, huidiza y enloquecida, sin parar de repetir.

- Me ignora, me ignora, me ignora.

Empecé a perder la paciencia, y como no se le puede explicar nada en realidad, intenté desviar el tema. No sé. Hablarle del trabajo o algo así. Cosas de hackers y toda esa mierda pero nada. Ella dale que dale, como un generador de plasma enbuclado.

- Me ignora, me ignora, me ignora... ¡me ignora!.

¿Sabes? A veces cuando se pone así a veces me da por pensar que en realidad no es que esté obsesionada, sino que cada una de ellas está diciendo lo mismo, pero a su manera. Oye, no te burles de mí o te hecho de la cama, o mejor, ¡te lanzo por la ventana y a ver si logras aterrizar cincuenta pisos más abajo! Lo que digo tiene perfecto sentido, ella está fragment... no, en realidad hay que decir que Sheila es en realidad muchas. Así que, ¿porqué no va a ser lógico que cuando algo le importe mucho parezca obsesionarse y repetir una cosa muchas veces pero en realidad es que cada una de las Sheilas esté esperando su turno para decir lo mismo? No te rías, cabrón.

La cosa es que estaba a punto de desesperar cuando de pronto dejó de hablar. Me miró con esos ojos facetados que tiene y parecía estar pidiéndome desesperada alguna respuesta. Me quedé helada sin saber muy bien que decirle. ¿Cómo iba a decirle algo coherente dada la situación? Y para cuando se me ocurrió algo... ella se largó saltando por la ventana. Menudo susto. Hasta que no vi como bajaba en forma de araña por la pared del edificio tras abandonar su carcasa-cuerpo, no me tranquilicé. Aunque el nuevo carcasa-cuerpo le va a costar una pasta.

¿Cómo dices? No, no. ¿Para qué quieres que llame al neuro-reparador? Por más revisiones que le haga no van a solventar nada. Sheila en realidad está muerta, y eso que tenemos en el equipo no son más que sombras de su identidad torpemente enhebradas. Llamar al neuro-reparador sólo serviría para torturarla aún más y no tengo ninguna fundidas ganas de castigarla por haber tenido aún peor suerte que nosotros dos.

No, lo que tengo que hacer, lo que de verdad tengo que hacer es acordarme de apagar la holovisión, especialmente cuando está ese reportero tan mono presentando las noticias. Me lo recordarás, ¿verdad Longfeet? ¿Cómo dices? ¿Qué si te he llamado en realidad para soltarte todo este rollo sobre Sheila? No digas tonterías, ¿o es que te has desconectado el cuerpo mientras yo estaba disfrutando?

No, Longfeet, no. Te he llamado porque de vez en cuando me apeteces.

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